Son las 7:00 de la mañana e inicia una nueva jornada en nuestro Colegio Berchmans; ya algunos profesores y estudiantes han llegado a la portería, esperando para entrar. “Buenos Días”, “Buenos Días”, todos se saludan, pero silenciosamente hay otro saludo. Un suave movimiento de cola, a veces un maullido y en el mejor de los casos, un roce en el tobillo; es Chicho: la gatica que llegó a nuestro Colegio hace 5 años y que se ha convertido en parte de nuestra vida escolar.

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EL ENCUENTRO

Chicho llega al Berchmans a mediados del 2014; una noche silenciosa y sin mayor novedad. En ese momento se encontraba de turno el guarda Murillo en la Portería Principal del Colegio, quien extrañado por un tímido maullido que no sabía de dónde provenía, se sorprendió cuando al mirar hacia la puerta, se encontró de frente a un pequeño gatico, de corto pelaje mezcla entre marrón, blanco y negro, estaba un poco sucio; sus ojos grandes y brillantes reflejaban el temor de haberse enfrentado a muchos peligros, pero extrañamente también el descanso de haber encontrado un lugar, una persona, un refugio. 

A partir de aquella noche, el pequeño no se alejó de la Portería Principal del Colegio; en el día se ocultaba entre los arbustos y las ramas, pero después de la jornada escolar, tímidamente salía de su escondite para merodear por el parqueadero y encontrarse con su padrino: el guarda Murillo.

Con el pasar de los días el gatico fue ganando confianza y también el cariño de los guardas. Ya entraba a la portería, como quien llega a su casa, se acostaba a dormir debajo del escritorio o en algún rincón, sin incomodar a nadie. Murillo dijo que ya era hora de ponerle un nombre, lo llamaron Chicho.

Chicho fue creciendo, poniéndose más bonito y gordito, ya algunas personas del Colegio lo habían visto, por lo que los guardas pidieron permiso para que el gato pudiera vivir en la Portería; el Director Administrativo de ese momento, dijo que no había ningún problema, siempre y cuando no hiciera daños o incomodara a alguien. Y así iba a ser, Chicho es un gatico muy juicioso y tranquilo.

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UN GATO, NO TAN GATO

Transcurrían los meses y Chicho se iba poniendo más bonito; su pelo brillante, su aspecto fortachón y su estado de ánimo, reflejaban los cuidados de los guardas, quienes diariamente lo alimentaban, estaban pendientes de sus vacunas y cuidados, todo un consentido. Extrañamente empezaron a notar que Chicho tenía sobrepeso, estaba lento para caminar y dormía mucho; pensaron que le estaban dando mucha comida, por lo cual lo pusieron a dieta, pero no, Chicho seguía engordando.

Un día Chicho no apareció por la portería en todo el día; no fue a desayunar, tampoco a almorzar. Los guardas algo preocupados por su ausencia comenzaron a buscarlo en sus escondites. Uno de ellos lo encontró fuera del Colegio, cerca de la malla que conecta con la Universidad, estaba echadito, escondiéndose de algo; el guarda pensó lo peor.

“Chicho! Que pasa niño?” le decía el guarda, pero el gato solo lo miraba, estaba inmóvil. De repente algo se mueve por debajo del gato, una bolita pequeña, como rosada, no se sabía muy bien que era.

El guarda, temeroso, se acerca más para ver mejor que es lo que ocurre con Chicho…Vaya sorpresa!! Chicho no es un gato, sino una gata y acababa de ser mamá.

Los guardas le organizaron un lugar en la Portería para que pudiera estar tranquila y cómoda con sus bebes, mientras se asimilaba toda la situación; por su mente nunca se les ocurrió que Chicho en realidad fuera una gata y tampoco se los dijeron, todo era una novedad.

Los bebes crecieron y fue momento de darlos en adopción. Afortunadamente todos llegaron a buenos hogares donde no les iba faltar nada.

Lastimosamente Chicho quedó preñada de nuevo a las pocas semanas, otra vez buscar adoptantes para sus nuevos bebes. Así paso 2 veces más, en total Chicho había tenido 4 camadas en menos de un año y medio.

De su última camada, dos de los bebes se los llevó un gavilán. Los guardas trataron de hacer algo, pero el ave con uno en cada una de sus patas alzó vuelo y se los llevó.

La situación con Chicho y sus embarazos no podía seguir así, por lo que los guardas recaudaron entre ellos y con la ayuda de algunos colaboradores del Colegio, los 150 mil pesos que se requerían para esterilizarla. Y así fue, Chicho con casi 2 añitos fue operada.

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DON'T WORRY… BE HAPPY

Ya Chicho tiene 5 años y es la adoración de los guardas de la Portería Principal y de más de un colaborador y estudiante del Colegio.

Después de la esterilización, Chicho se ha dedicado a disfrutar la vida. Algunas veces le dan sus arranques de hiperactividad y se sube a los árboles o persigue los pájaros. Cómo el día que se subió al tejado del edificio administrativo y no pudo volver a bajar, porque le habían cortado una rama al árbol por el que se subió. Con andamio y equipo de trabajo en altura, los compañeros de mantenimiento subieron a rescatarla, porque no iban a permitir que se cayera o le pasara algo.

Chicho es parte de nuestro Colegio, siempre cariñosa y respetuosa con todas las personas que diariamente pasan por la portería principal. Durante estos años ha tenido y sigue teniendo, varios padrinos y madrinas que están pendientes de su alimentación y cuidados.

Chicho: Una gatica que llegó en medio de la noche para ganarse el corazón de nuestros guardas y el cariño de todos, recibiéndonos en las mañanas y despidiéndonos en las tardes.

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